dissabte, 7 de març de 2009

El cinturón de la golfería
desviar la atención de los siete dimitidos en Madrid - nunca se habían visto tantos por episodios de corrupción-a la Comunidad Valenciana. ¿Pero, se preguntará el lector, no es Camps mucho más importante que los implicados de Madrid? Sí, señor, pero las acusaciones son mucho más débiles. Si se consigue que el Tribunal Superior rechace su imputación, asunto ganado. Ante un presidente de comunidad declarado inocente, ¿quién se va a fijar en un alcalde? Por eso la consigna es: "Poned todos los focos sobre el presidente Camps, y salvad al militante Camps". Un patinazo del juez en el plátano de ese nombre será suficiente para poner en duda toda su actuación. Que es, en el fondo, lo que se pretende.

Lo peor para Garzón es que se puede quedar solo. La opinión más extendida es que los Tribunales Superiores no son tan beligerantes contra el PP. Por eso no cesan ni suspenden de militancia a Camps ni a los demás aforados. La Fiscalía se esfuerza en marcar distancias. Los apoyos mediáticos del magistrado son poderosos, pero no mayoritarios. Y el PSOE no tiene el menor interés en agitar ahora mismo las aguas de la corrupción. Necesita buen rollo para los tiempos que vienen: en el País Vasco, la lehendakaritza; y en el Parlamento, no quedarse en una peligrosa soledad.

Als polítics no els interessa la justícia, tot és estratègia per les dues parts (PP i PSOE).

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