dimarts, 14 de juliol de 2009

Desenlace de manual
Siendo de natural desconfiado, se diría que la secuencia vivida es sospechosamente impecable. Héla aquí en cuatro actos:

–Uno: la semana pasada Puigcercós se lanza a la piscina con los 3.800 millones de euros como listón para ERC, cuando aparentemente no tenía ninguna necesidad de atarse la soga al cuello.

–Dos: a continuación se divulga que la cifra pactada entre Salgado y Castells ronda los 3.500 o 3.600 millones. Uuuuy! Rozando el larguero…

–Tres: Esquerra se pone farruca con sus 3.800. Fotos de Puigcercós y los suyos trabajando en pleno sábado…

–Y cuatro: Voilà! Tres mil ochocientos cincuenta y cinco millones. Tras un intenso debate interno, Puigcercós lo anuncia parapetado tras un cartel (¿cuándo se confeccionó?) con la cifra mágica, como en un maratón de TV3. Con todo, no hay que quitarle mérito a Puigcercós. Su bautismo como candidato a la Generalitat no podía ser más difícil.

Este sí es una patada en el estómago para sus militantes y votantes, y el no le condenaba a una imagen de político pusilánime ante la presión interna y poco fiable como socio de gobierno, sea del PSC o de CiU en un futuro. Y CiU se ha quedado sola protestando: ¡Oiga que el Estatut dice que el último año de aplicación del modelo es 2011, no 2012! Tiene razón.

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