dimecres, 9 de maig de 2012

'À bout de souffle'
La solución pactada al quebranto de Bankia pasaba, hace menos de cien días, por una absorción vestida de fusión para no herir el orgullo de los grupos dirigentes del Gran Madrid. Se exploró la vía de Caixa Bank, con el acuerdo tácito de Mariano Rajoy y Artur Mas. Un gran banco de dimensión europea con sede central en Barcelona y con su corporación industrial quizá ubicada en Madrid.

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Rodrigo Rato y su grupo de directivos -la historia dirá si el grupo acabó empujando al capitán- no aceptó la subordinación a Barcelona, ni que fuera corregida por un florentino equilibrio de poderes. Han pasado muchas cosas feas en España desde el 2004 y ahora no es fácil tender puentes con tiralíneas entre Madrid y Barcelona. Se han dicho palabras que nunca debieron ser pronunciadas. Por ejemplo, que una posible adquisición de Endesa por capital catalán significaba su salida de "territorio nacional" . Caja Madrid creció para dar la réplica a la cartera industrial de La Caixa. Madrid-Barcelona, la gran disputa estructural española. (Un dato poco conocido: al poco de ser nombrada Carme Chacón ministra de Defensa, Caja Madrid recibió la orden política de las autoridades regionales de aumentar su participación en Indra, empresa de tecnología militar, para superar la cuota de La Caixa).

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Concluye, con gran incertidumbre para todos, la más arriesgada aventura del Gran Madrid. À bout de souffle, que decía Godard. Al final de la escapada. Y al fondo, la terca realidad: Madrid-Barcelona, la cuestión nuclear de España.

Españols, que us donin pel sac.

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